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Afrontar el proceso migratorio y la separación afectiva, objetivos del Programa de apoyo emocional

Cinco jóvenes migrantes participaron en 2025 en las sesiones individuales y grupales de intervención psicológica y afectiva desarrolladas en el centro de acogida ‘Villa Ana’ de Avilés (Asturias). El Programa de apoyo emocional a menores extranjeros no acompañados se centra en que superen las consecuencias del proceso migratorio y la estancia en un hogar de acogida, abordando la falta de soporte familiar y de vínculos afectivos y promoviendo la transición hacia una vida independiente.

El Programa de apoyo emocional a menores extranjeros no acompañados del centro ‘Villa Ana’ de Avilés (Asturias) es un servicio de atención psicológica con el que Fundación Diagrama complementa el proyecto educativo desarrollado en este recurso de acogimiento residencial. La intervención se centra en las consecuencias del proceso migratorio y la estancia en un hogar de acogida para estos niños, niñas y adolescentes, abordando las carencias vinculadas a la falta de soporte familiar y de vínculos que lo sustituyan, y ofreciéndoles un acompañamiento emocional y afectivo.

El servicio, financiado por la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Gobierno asturiano con cargo a la asignación tributaria del IRPF y supervisado por el Instituto Asturiano para la Atención Integral a la Infancia y a las Familias, incluye además una formación en el ámbito psicoafectivo para el equipo educativo del centro residencial. Dado que suplen el rol parental dentro del acogimiento, deben adquirir una función emocional adaptada a las necesidades de estos jóvenes, caracterizadas por la fragilidad de la relación social, afectiva y de apego con las figuras suplentes.

Un total de 5 chicos residentes en ‘Villa Ana’ han recibido atención psicológica a través de este programa durante el año 2025, asistiendo a una media de 4 sesiones individuales y 16 grupales por persona. Además, un miembro del equipo de profesionales se ha beneficiado de las actividades formativas de apoyo, orientación y asesoramiento.

Gracias a esta iniciativa, los jóvenes han mejorado su autoconcepto y sus habilidades sociales, mostrando además un mayor nivel de autoconocimiento. Se ha trabajado en la identificación y expresión de emociones y sentimientos básicos como factor protector frente al aislamiento, y se les ha dotado de estrategias de afrontamiento ante potenciales conflictos y situaciones sociales. Además, se ha trabajado el proceso del duelo migratorio, la resiliencia, la adaptación al recurso, la tolerancia a la frustración y la transición a una vida independiente.