Un total de 116 personas reclusas en centros penitenciarios de Murcia, Castellón y Alicante, y que tienen algún tipo de enfermedad mental o patología dual, han participado en la última edición del Programa de integración social en competencias y desarrollo en habilidades sociales, que ha logrado mejorar las competencias emocionales, habilidades de autonomía y capacidad de resolución de conflictos de casi todas las personas atendidas.
A lo largo del año 2025, un total de 116 personas (98 hombres y 18 mujeres) han participado en el Programa PAIEM de integración social en competencias y desarrollo en habilidades sociales, desarrollado por Fundación Diagrama en centros penitenciarios de Murcia, Castellón y Alicante. Se trata de una iniciativa dirigida a personas que se encuentran cumpliendo penas privativas de libertad y presentan, en mayor o menor grado, algún tipo de enfermedad mental o patología dual.
El programa, financiado por la Secretaría de Estado de Derechos Sociales del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 con cargo a la asignación tributaria del IRPF, busca que las personas usuarias mejores sus habilidades sociales para que desarrollen una mayor autonomía, mejoren sus relaciones interpersonales y aprendan a resolver los conflictos familiares o sociales que puedan aparecer tras el cumplimiento de su pena, contribuyendo a una integración efectiva en la sociedad.
El PAIEM consta de 16 sesiones divididas en tres módulos. En el primero se centra en las habilidades de comunicación y asertividad, abordando la influencia de los pensamientos en la forma de comunicarse. El segundo trata la inteligencia emocional y la resolución de problemas, desarrollando acciones para reconocer, expresar y gestionar emociones, mejorar la autoestima y resolver conflictos. En el último módulo se realiza un entrenamiento en habilidades para la vida autónoma, como las rutinas diarias, la alimentación saludable o la adherencia al tratamiento médico y farmacológico de su patología.
El programa ha tenido unos resultados muy positivos. Entre los indicadores registrados, destaca que el 97,5% de las personas atendidas han mejorado sus habilidades positivas de comunicación verbal y no verbal; el 96% han desarrollado competencias emocionales y afectivas que les permiten afrontar y resolver conflictos de manera no violenta; y el 96,5% han adquirido habilidades necesarias para la vida independiente.