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El Programa PRIA logra cambiar conductas y actitudes en el 87% de los agresores por violencia de género

Un total de 104 hombres que cumplen condena en centros penitenciarios de Murcia, Castellón, Valencia y Alicante participaron el año pasado en el Programa de intervención para agresores de violencia de género (PRIA). A través de sesiones terapéuticas, esta iniciativa psicosocial fomenta su cambio cognitivo, emocional y actitudinal, previniendo así la recaída en conductas violentas y consiguiendo que asuman su responsabilidad y desarrollen su empatía.

El Programa de intervención para agresores de violencia de género (PRIA) tiene como objetivo facilitar, tanto a Juzgados como a Instituciones Penitenciarias, el tratamiento terapéutico y psicológico con hombres que cumplen condena privativa de libertad por delitos de este tipo. Se trata de una iniciativa de prevención social y educación en igualdad que Fundación Diagrama lleva desarrollando desde el año 2009 y que, desde 2016, se complementa con el Programa PRIA-MA, dirigido a agresores que están en régimen de medio abierto.

Un total de 104 reclusos han participado en el Programa PRIA durante el año 2025, siendo derivados por el Servicio de Gestión de Penas y Medidas Alternativas (SGPMA) desde los centros penitenciarios de Murcia I y II, Castellón I y II, Alicante y Valencia. Se trata de una iniciativa financiada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 con cargo a la asignación tributaria del IRPF.

Durante su desarrollo, el programa lleva a cabo las actuaciones psicosociales precisas para fomentar el cambio cognitivo, emocional y actitudinal en agresores por violencia de género, introduciendo la perspectiva de género como factor imprescindible para lograr la efectividad de las sesiones. El objetivo del PRIA es que modifiquen las pautas de conducta y de pensamiento que han dado lugar a la comisión del delito, buscando de esta forma reducir el riesgo de reincidencia y mejorar las posibilidades de reinserción en la sociedad.

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Infografía del programa PRIA

El programa comienza con una evaluación individualizada de cada usuario, con la finalidad de que la intervención terapéutica posterior sea más eficaz y específica. En la fase de tratamiento, se trabajan aspectos como la motivación al cambio, la identificación y expresión de emociones, las distorsiones cognitivas y creencias irracionales, la asunción de responsabilidad por las propias conductas, los mecanismos de defensa y la prevención de recaídas. Se toma como eje central el desarrollo de la empatía con la víctima, haciéndoles plenamente conscientes de las consecuencias de sus conductas de agresión y coerción sexual en la pareja, de violencia física y psicológica, o de abuso e instrumentalización de los hijos e hijas.

Tras esta fase, comienza un período de seguimiento de un mínimo de tres meses de duración y con al menos dos reuniones de evaluación para valorar la estabilidad de la intervención. De esta forma, se garantiza la eficacia de esta medida para prevenir futuros comportamientos delictivos y facilitar la integración social al término de su privación de libertad.

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Infografía del programa PRIA

Entre los resultados alcanzados, más del 94% de los usuarios asimilaron los contenidos de los módulos de intervención, y se ha logrado aumentar la asunción de responsabilidad del 82% de los penados al confrontarles con su propia conducta y actitud. Por su parte, la intervención sobre actitudes y creencias ha generado una predisposición al cambio en el 87% de los participantes. Además, al término de la fase de seguimiento, ninguno de los usuarios evaluados mostró signos de recaer en conductas o actitudes de riesgo para la recaída, lo que certifica la eficacia del programa PRIA.

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