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El Programa ambulatorio nocturno de Andalucía fortalece el proceso de deshabituación de personas con adicciones

Un total de 151 personas con problemas de adicción y 9 de sus familiares han participado en el Programa ambulatorio nocturno de Fundación Diagrama en las provincias de Málaga, Granada, Jaén y Córdoba. A través de sesiones individuales y grupales, se busca ofrecer una intervención terapéutica que les ayude a prevenir recaídas en su proceso de deshabituación y rehabilitación, mejorando su motivación al cambio y contribuyendo a su integración social

El Programa ambulatorio nocturno para personas con problemas de adicción o patología dual y sus familiares, desarrollado por Fundación Diagrama y subvencionado por la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía con cargo a la asignación tributaria del IRPF, tiene como objetivo ofrecer a este colectivo una intervención terapéutica con perspectiva de género que les ayude a prevenir recaídas en su proceso de deshabituación y rehabilitación, mejorando su motivación al cambio y contribuyendo a su integración social.

A lo largo de 2025, un total de 160 personas (39 en Málaga, 61 en Granada, 25 en Jaén y 35 en Córdoba) fueron atendidas en este servicio. De ellas, 142 hombres y 9 mujeres correspondían a personas con problemas de adicción, derivadas en su mayoría por los Centros de Inserción Social de las correspondientes provincias, a quienes se sumaron en Jaén y Málaga 9 de sus familiares (3 hombres y 6 mujeres). La iniciativa se desarrolla con una flexibilidad horaria compatible con la conciliación laboral, con la búsqueda activa de empleo o con el régimen penitenciario que tengan en ese momento. En este sentido, buena parte de las personas han realizado las sesiones en modalidad online.

El programa consta de varias fases. En la de orientación, se analiza la situación de cada usuario y usuaria y se ofrece asesoramiento inmediato o derivación a otros recursos, en caso de ser necesario. En la de evaluación, se desarrolla un plan de intervención que tome en cuenta los factores sociales, de riesgo y de protección que afectan a cada persona. La fase de motivación para el cambio abarca sesiones individuales y grupales para fortalecer el compromiso con el tratamiento y la deshabituación. Al final de todo el proceso, se lleva a cabo un seguimiento del postratamiento para consolidar los cambios logrados.

La fase principal antes de esta última es la de intervención, que se desarrolla a través de diversas actividades: terapia individual, grupal y familiar en aspectos como la gestión de crisis (pérdidas, baja autoestima o readaptación a la realidad) y el apoyo en el mantenimiento de la abstinencia; grupo de prevención de recaídas, que permite dotar a las personas usuarias de habilidades sociales y herramientas para identificar sus disparadores de la adicción; grupo de género, con sesiones dedicadas a analizar la influencia de las actitudes y pensamientos sexistas en la salud y la adicción; y grupo de integración social, que realiza un entrenamiento en habilidades para la vida, orientación laboral y promoción del ocio y del tiempo libre saludable.

La intervención ha generado un impacto positivo en diversas áreas del bienestar personal y el entorno social de las personas usuarias. Por ejemplo, se ha observado un incremento notable en la autoestima, la satisfacción personal, la estabilidad emocional y la calidad de vida percibida. Además, se ha producido un aumento significativo en las habilidades asertivas, estrategias de reducción del estrés y las herramientas de regulación emocional. Las relaciones sociales y familiares también han mejorado, y se ha potenciado su integración comunitaria.